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Por qué se hacen las piedras en los riñones

  • Foto del escritor: Abraham López Venegas
    Abraham López Venegas
  • hace 14 horas
  • 6 min de lectura

Un dolor intenso en un costado que no permite encontrar postura, náuseas, ardor al orinar o sangre en la orina pueden ser señales de un cálculo urinario. Entender por qué se hacen las piedras en los riñones ayuda a prevenir nuevos episodios, pero también a saber cuándo no conviene esperar en casa.

Ilustración médica de riñones con piedras, silueta de persona con dolor lumbar y tubos de laboratorio sobre fondo azul.

Los cálculos no aparecen de un día para otro ni se deben únicamente a beber poca agua. Se forman cuando determinadas sustancias presentes en la orina se concentran, cristalizan y se agrupan. El tipo de piedra, los hábitos, los antecedentes familiares y algunas enfermedades pueden cambiar por completo la estrategia de prevención.

Qué son las piedras en los riñones

Las llamadas piedras en los riñones son depósitos sólidos de minerales y sales que se forman dentro del riñón. Su nombre médico es litiasis urinaria o cálculos urinarios. Pueden mantenerse en el riñón sin causar molestias, pero también desplazarse hacia el uréter, el conducto que lleva la orina hasta la vejiga.

Cuando un cálculo obstruye parcial o totalmente el paso de la orina, puede desencadenar un cólico renal: dolor fuerte, habitualmente en la zona lumbar o el costado, que puede irradiarse hacia el abdomen bajo, la ingle o los genitales. No todos los dolores de espalda son un cálculo, y no todos los cálculos duelen igual. Por eso, confirmar el diagnóstico es esencial antes de decidir qué hacer.

Por qué se hacen las piedras en los riñones

La orina contiene de forma natural sustancias como calcio, oxalato, ácido úrico y fosfato. Mientras haya suficiente agua, estas sustancias permanecen diluidas y se eliminan sin dificultad. El problema comienza cuando la orina está demasiado concentrada o cuando existe un desequilibrio entre las sustancias que favorecen los cristales y las que impiden que se formen.

Un cristal microscópico puede actuar como punto de partida. Si sigue acumulando minerales y no se elimina, aumenta de tamaño hasta convertirse en un cálculo. A veces se expulsa espontáneamente; otras veces queda retenido, crece o desciende al uréter.

La deshidratación es una causa frecuente, especialmente en personas que pasan muchas horas sin beber, sudan mucho, trabajan con calor o consumen pocos líquidos de forma habitual. Sin embargo, beber agua es solo una parte de la explicación. Una persona puede hidratarse mejor y seguir formando piedras si tiene una alteración metabólica, una infección urinaria específica, una obstrucción del tracto urinario o una predisposición familiar.

El tipo de cálculo cambia la prevención

Los cálculos de calcio, sobre todo los de oxalato cálcico, son los más habituales. Pueden relacionarse con baja ingesta de líquidos, exceso de sodio, alta eliminación de calcio por la orina o un consumo elevado de alimentos ricos en oxalato en personas predispuestas.

Los cálculos de ácido úrico son más probables cuando la orina es persistentemente ácida. Pueden aparecer en personas con gota, síndrome metabólico, diabetes o una alimentación con exceso de proteína animal. En algunos casos, modificar el pH de la orina con tratamiento médico permite incluso disolverlos.

Existen también cálculos asociados a ciertas infecciones urinarias y otros menos frecuentes vinculados a trastornos hereditarios. Por este motivo, no hay una dieta única que sirva para todos los pacientes con litiasis. Recomendar restricciones sin conocer el tipo de cálculo puede ser poco útil e incluso contraproducente.

Factores que aumentan el riesgo

Haber tenido un cálculo antes es uno de los principales factores de riesgo de repetirlo. También influyen los antecedentes familiares, el sobrepeso, la vida sedentaria y algunos hábitos alimentarios. El exceso de sal merece una atención especial: aumenta la cantidad de calcio que se elimina por la orina y puede favorecer la formación de ciertos cálculos.

Reducir el calcio de la dieta por cuenta propia no suele ser la solución. El calcio alimentario, tomado en cantidades adecuadas, puede unirse al oxalato en el intestino y disminuir su absorción. Distinto es el uso de suplementos, que debe revisarse de forma individual con el médico, según el motivo de su indicación y el perfil del paciente.

Algunos medicamentos, enfermedades digestivas que alteran la absorción, cirugías intestinales previas y alteraciones de las glándulas paratiroides también pueden participar. Además, una próstata aumentada de tamaño u otra causa de vaciado incompleto de la vejiga no origina directamente todos los cálculos, pero puede favorecer problemas urinarios que requieren una valoración completa.

Síntomas que requieren atención médica

El dolor por un cálculo puede ser muy intenso, pero la intensidad no define por sí sola la gravedad. Un cálculo pequeño puede provocar mucho dolor al moverse por el uréter, mientras que uno grande puede permanecer silencioso dentro del riñón durante un tiempo. La fiebre cambia la situación: si hay obstrucción e infección, puede tratarse de una urgencia urológica.

Conviene buscar atención médica inmediata ante fiebre o escalofríos, dolor intenso que no mejora, vómitos persistentes, dificultad marcada para orinar, disminución importante de la cantidad de orina, sangre abundante en la orina o malestar general. Las personas con un solo riñón, enfermedad renal conocida, embarazo o defensas bajas deben consultar con mayor rapidez.

No es recomendable intentar resolver un posible cólico renal solo con remedios caseros. Beber líquidos de manera forzada durante un dolor intenso no siempre ayuda y puede aumentar las náuseas. La prioridad es controlar el dolor, descartar infección y conocer el tamaño, la localización y el efecto del cálculo sobre el riñón.

Cómo se confirma el diagnóstico

La valoración comienza con los síntomas, la exploración clínica y un análisis de orina. Puede ser necesario realizar análisis de sangre para conocer la función renal y detectar signos de infección o alteraciones metabólicas.

La ecografía permite identificar muchas piedras y comprobar si existe dilatación del riñón. La tomografía sin contraste ofrece información más precisa sobre el tamaño, la localización y la densidad del cálculo, especialmente cuando se está valorando el tratamiento. No todas las personas necesitan las mismas pruebas; la elección depende del contexto clínico y de la urgencia.

Si se expulsa una piedra, conservarla en un recipiente limpio para su análisis puede aportar información muy valiosa. En pacientes con episodios repetidos, cálculos múltiples, antecedentes familiares o aparición a edades tempranas, puede indicarse un estudio metabólico de orina de 24 horas. Ese análisis permite diseñar medidas preventivas más específicas.

¿Se puede expulsar una piedra sin cirugía?

Depende sobre todo de su tamaño, ubicación, composición, grado de obstrucción, síntomas y presencia o no de infección. Los cálculos pequeños situados en el uréter tienen más posibilidades de expulsarse con el tiempo, acompañados de analgesia, control médico y, en casos seleccionados, medicamentos que facilitan el paso.

Esperar no siempre es la mejor decisión. Si el dolor se repite, hay obstrucción persistente, infección, deterioro de la función renal o el cálculo tiene pocas probabilidades de salir, se plantea un tratamiento activo. El objetivo no es solo eliminar la piedra, sino proteger el riñón y reducir el riesgo de complicaciones.

La cirugía endoscópica con láser permite tratar muchos cálculos a través de las vías urinarias, sin incisiones abiertas. Mediante instrumentos de pequeño calibre, el urólogo localiza la piedra, la fragmenta con láser y retira los fragmentos cuando es necesario. Hay casos en los que se considera otra técnica, según el tamaño y la localización. La elección debe responder a la situación clínica concreta, no a una solución estándar.

Prevención: medidas que sí deben individualizarse

Para la mayoría de las personas, aumentar la ingesta de agua hasta producir una orina clara o amarillo pálido durante gran parte del día es una medida útil. La cantidad exacta depende del clima, la actividad física, el peso, la función renal y otras condiciones de salud. No todos necesitan beber el mismo volumen.

También suele ser recomendable moderar la sal, mantener un peso saludable y evitar excesos sostenidos de proteína animal. Los cítricos pueden ser beneficiosos en algunos perfiles por su contenido de citrato, una sustancia que dificulta la cristalización, pero no sustituyen una evaluación médica ni son adecuados como única medida cuando hay recurrencias.

Las restricciones de espinacas, frutos secos, chocolate o té solo tienen sentido en determinados tipos de cálculos y dentro de un plan individualizado. De igual modo, los fármacos preventivos se reservan para casos en los que el análisis demuestra una alteración tratable. La prevención eficaz no consiste en eliminar alimentos al azar, sino en identificar qué está formando la piedra.

Si ha tenido dolor compatible con cólico renal, sangre en la orina o cálculos repetidos, una valoración urológica permite aclarar la causa y decidir el seguimiento más adecuado. Resolver las dudas a tiempo puede evitar crisis dolorosas y ayudar a proteger la función de sus riñones.


La información presentada en este artículo tiene fines educativos y no sustituye una valoración médica personalizada. Cada paciente tiene antecedentes, síntomas y necesidades diferentes, por lo que un diagnóstico preciso es fundamental para elegir el tratamiento más adecuado. Soy el Dr. Abraham López Venegas, médico urólogo dedicado al diagnóstico y tratamiento de enfermedades de la próstata, vías urinarias, riñón y salud masculina. Si presentas síntomas similares a los descritos, tienes dudas sobre tu diagnóstico o deseas una segunda opinión especializada, te invito a dar el siguiente paso. Puedes enviarme un mensaje directo por WhatsApp al 55 2845 4843 para recibir orientación inicial y conocer las opciones disponibles para tu caso. Consultamos presencialmente en CDMX, EDOMEX y ofrecemos orientación médica por videollamada.



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