Cómo eliminar las piedras de los riñones
- Abraham López Venegas
- hace 2 días
- 4 min de lectura
Un cálculo renal puede causar un dolor intenso que aparece de forma súbita en la espalda o el costado y se desplaza hacia la ingle. Pero no todas las piedras producen el mismo cuadro ni se resuelven de la misma manera. Entender cómo eliminar las piedras de los riñones empieza por saber su tamaño, ubicación, composición y si están bloqueando la salida de orina.

Intentar resolverlo únicamente con remedios caseros puede retrasar una atención necesaria, especialmente cuando existe dolor incontrolable, infección u obstrucción. La buena noticia es que hoy existen alternativas eficaces, muchas de ellas mínimamente invasivas, para expulsar o retirar los cálculos según cada caso.
Señales que requieren atención urológica sin demora
El cólico renal suele presentarse con dolor muy fuerte, náusea, vómito, ardor al orinar, urgencia urinaria o sangre en la orina. Aun así, la intensidad del dolor no permite saber por sí sola si una piedra es pequeña o si hay una complicación.
La presencia de fiebre, escalofríos, debilidad marcada, vómitos persistentes, disminución importante de la orina o dolor que no mejora con el tratamiento indicado debe valorarse de urgencia. Un cálculo que obstruye el riñón junto con una infección puede requerir drenaje inmediato antes de tratar la piedra de forma definitiva.
También conviene consultar pronto si es el primer episodio, si hay un solo riñón funcional, enfermedad renal previa, embarazos o episodios repetidos. Una valoración urológica permite confirmar el diagnóstico y evitar que un problema tratable afecte la función renal.
Cómo eliminar las piedras de los riñones según su tamaño y ubicación
El primer paso no es elegir un procedimiento, sino localizar el cálculo. El urólogo puede indicar análisis de orina, estudios de sangre y una ecografía o tomografía. La tomografía suele ofrecer mayor precisión para medir la piedra y definir su ubicación, aunque se decide de forma individual para evitar estudios innecesarios.
Los cálculos pequeños, sobre todo cuando ya se encuentran en el uréter y no hay infección ni daño renal, pueden salir espontáneamente. En estos casos se controla el dolor, se vigila la evolución y, en pacientes seleccionados, se indican medicamentos para facilitar la expulsión. Beber líquidos es útil para mantener una buena hidratación, pero forzar grandes cantidades de agua durante un cólico no expulsa una piedra atascada y puede aumentar las molestias.
Cuando el cálculo no puede salir, causa dolor recurrente, bloquea la orina o tiene un tamaño que hace poco probable su expulsión, existen varias alternativas:
Litotricia extracorpórea por ondas de choque: fragmenta determinados cálculos desde fuera del cuerpo. Puede ser una opción en piedras seleccionadas, aunque a veces deja fragmentos que deben expulsarse y no es igual de eficaz para todas las ubicaciones o composiciones.
[Ureteroscopia con láser](https://www.umgrupomedico.com/servicios-de-urologia/ureteroscopia-flexible-con-laser-lindavista): se introduce un instrumento muy fino por la vía urinaria natural hasta alcanzar el cálculo. El láser permite fragmentarlo o retirarlo, sin incisiones externas. Es una técnica frecuente cuando la piedra está en el uréter o dentro del riñón y se busca una resolución precisa.
Cirugía percutánea: se reserva principalmente para cálculos grandes o complejos dentro del riñón. Se realiza a través de un acceso pequeño en la espalda y permite retirar una mayor cantidad de piedra en un solo procedimiento.
En algunos tratamientos endoscópicos puede dejarse temporalmente un catéter ureteral interno para asegurar el drenaje y facilitar la recuperación. Puede ocasionar molestias urinarias transitorias, por lo que es importante conocer desde el inicio cuándo y cómo se retirará.
No todos los cálculos se tratan igual
La composición de la piedra cambia la estrategia. Los cálculos de calcio son los más frecuentes y no se disuelven con infusiones, limón o suplementos. Los de ácido úrico, en cambio, pueden responder en ciertos casos a medicamentos que modifican el pH de la orina, siempre bajo control médico.
Por eso, si se expulsa una piedra, conviene recuperarla para analizarla. En pacientes con recurrencias, cálculos múltiples o antecedentes familiares, un estudio metabólico puede identificar alteraciones en calcio, ácido úrico, citrato u otras sustancias de la orina. Esta información ayuda a prevenir nuevos episodios de forma mucho más concreta que una recomendación genérica.
Qué hacer para reducir el riesgo de que vuelvan a aparecer
La prevención depende del tipo de cálculo, pero hay medidas que suelen ser útiles: mantener una hidratación suficiente para producir orina clara o amarillo pálido durante la mayor parte del día, moderar el exceso de sal, no abusar de proteína animal y conservar una ingesta normal de calcio en alimentos, salvo que el especialista indique otra cosa.
Reducir el calcio de la dieta por cuenta propia no siempre previene los cálculos y, en algunas personas, puede ser contraproducente. Tampoco conviene iniciar suplementos, diuréticos o alcalinizantes sin un diagnóstico definido. La prevención eficaz se ajusta a la causa de cada paciente, sus estudios y sus hábitos.
Si ha tenido dolor tipo cólico, sangre en la orina o le han detectado un cálculo, una valoración especializada puede aclarar si es posible esperar la expulsión o si conviene tratarlo. En UM Grupo Médico, el objetivo es ofrecer explicaciones claras, definir una ruta segura y acompañarle antes y después del tratamiento para resolver sus dudas con tranquilidad.





