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RTUP monopolar: qué es y cuándo se usa

  • Foto del escritor: Abraham López Venegas
    Abraham López Venegas
  • 11 may
  • 6 Min. de lectura

Muchos hombres llegan a consulta después de meses, a veces años, de aguantar un chorro débil, levantarse varias veces por la noche o sentir que nunca vacían por completo la vejiga. Cuando por fin escuchan términos como RTUP monopolar, es normal que aparezcan dudas y preocupación. Entender en qué consiste este procedimiento ayuda a tomar decisiones con más calma y con expectativas realistas.

La RTUP monopolar es la resección transuretral de próstata realizada con energía monopolar. Durante décadas fue una de las cirugías más utilizadas para tratar la hiperplasia prostática benigna, es decir, el crecimiento no canceroso de la próstata que obstruye el paso de la orina. Se hace por la uretra, sin incisiones externas, utilizando un instrumento endoscópico que corta y reseca fragmentos del tejido prostático que está bloqueando la salida de la vejiga.

Ilustración médica de un procedimiento prostático. Un médico observa una pantalla. Un paciente yace en una camilla. Colores azul y naranja.

Qué es la RTUP monopolar

La próstata rodea la uretra en su salida desde la vejiga. Cuando crece, puede comprimir ese conducto y provocar síntomas urinarios molestos. La RTUP monopolar busca desobstruir ese paso retirando parte del tejido prostático interno.

Se introduce un resectoscopio por el pene hasta llegar a la próstata. A través de un asa metálica con corriente monopolar, el cirujano va cortando pequeños fragmentos de tejido. Al mismo tiempo, se utiliza irrigación para mantener visibilidad dentro del campo quirúrgico. El tejido retirado suele enviarse a análisis patológico.

Aunque sigue siendo un procedimiento conocido y efectivo, hoy no debe verse como la única opción disponible. La urología ha evolucionado y, en muchos pacientes, existen alternativas con mejor control del sangrado, menor riesgo de ciertas complicaciones y recuperación más predecible.

Cuándo se indica la RTUP monopolar

La indicación clásica aparece en hombres con hiperplasia prostática benigna que ya no mejoran lo suficiente con medicamentos o que han desarrollado complicaciones por la obstrucción. No se decide por un solo síntoma, sino por la combinación de molestias, estudios y repercusión en la vejiga o en los riñones.

Suele considerarse cuando hay chorro urinario débil, goteo terminal, urgencia, aumento de frecuencia urinaria, dificultad para iniciar la micción o sensación de vaciamiento incompleto. También puede plantearse si el paciente presenta retención urinaria, sangre en la orina relacionada con la próstata, infecciones urinarias recurrentes o daño progresivo por obstrucción.

No todos los pacientes con próstata crecida son candidatos ideales a esta técnica. El tamaño prostático, el uso de anticoagulantes, el estado general de salud, la experiencia del cirujano y la tecnología disponible cambian mucho la recomendación.

Cómo se realiza y qué esperar

En general, la cirugía se hace con anestesia regional o general. El paciente entra a quirófano, se realiza la resección por vía endoscópica y al finalizar se deja una sonda urinaria para drenar la vejiga y ayudar al lavado mientras cede el sangrado inicial.

La estancia hospitalaria puede variar, pero con la técnica monopolar tradicional suele requerirse observación, irrigación vesical y vigilancia del sangrado. En los primeros días es habitual notar ardor al orinar, urgencia urinaria o pequeñas trazas de sangre. Esto no siempre significa una complicación, pero sí requiere seguimiento médico claro.

La mejoría del flujo suele ser significativa cuando la cirugía está bien indicada. Aun así, conviene entender que la recuperación no es idéntica en todos los casos. Hay pacientes que mejoran rápido y otros necesitan varias semanas para notar una micción más cómoda y estable.

Ventajas reales de la RTUP monopolar

La RTUP monopolar tiene una ventaja importante: es una técnica histórica, ampliamente conocida y con resultados comprobados para aliviar la obstrucción prostática. En manos experimentadas, puede mejorar de forma clara la calidad de vida urinaria.

También permite obtener tejido para análisis, lo cual puede ser útil cuando existe duda diagnóstica. Además, al ser una cirugía endoscópica, evita incisiones externas y suele ofrecer una recuperación más rápida que una cirugía abierta.

Dicho eso, una ventaja histórica no significa necesariamente que sea la mejor opción actual para todos. Ese es un punto clave. Muchos pacientes llegan pensando que si es la cirugía “de toda la vida”, entonces debe ser la referencia obligada. En urología moderna, eso no siempre es cierto.

Riesgos y limitaciones de la RTUP monopolar

Aquí es donde vale la pena ser muy claros. La RTUP monopolar funciona, pero tiene límites. Uno de los más conocidos es el riesgo de sangrado, que puede ser mayor en comparación con tecnologías más recientes. Por eso el perfil del paciente importa mucho, sobre todo si toma anticoagulantes o tiene enfermedades asociadas.

Otro punto clásico es el llamado síndrome de RTU, una complicación poco frecuente pero conocida, relacionada con la absorción del líquido de irrigación utilizado en técnicas monopolares. Hoy se ve menos con buenos protocolos y tiempos quirúrgicos controlados, pero sigue siendo una consideración que no debe omitirse al explicar opciones.

También pueden presentarse infección, necesidad de mantener la sonda más tiempo, estrechez uretral, contractura del cuello vesical o persistencia de síntomas irritativos durante semanas. En el terreno sexual, es importante mencionar la eyaculación retrógrada, que es frecuente después de este tipo de cirugías prostáticas y debe comentarse antes del procedimiento. No siempre afecta la erección, pero sí cambia la forma de eyacular.

Además, cuando la próstata es muy grande, la RTUP monopolar puede resultar menos eficiente o requerir tiempos quirúrgicos más prolongados. En esos casos, otras técnicas suelen ofrecer ventajas claras.

RTUP monopolar frente a opciones más actuales

Comparar no es desprestigiar una técnica, sino poner cada herramienta en su contexto. Frente a la RTUP monopolar, la resección bipolar con plasma suele ofrecer mejor seguridad en cuanto al tipo de irrigación y reduce el riesgo del síndrome de RTU. También puede aportar mejor control hemostático en muchos escenarios.

Por otro lado, las técnicas con láser para próstata, como HoLEP o ThuFLEP/MiLEP, han cambiado de forma importante el manejo de la hiperplasia prostática benigna, especialmente en próstatas medianas y grandes. Permiten una desobstrucción muy efectiva, con excelente control del sangrado y una capacidad de tratar volúmenes prostáticos que antes obligaban a pensar en procedimientos más agresivos.

Aquí es donde el paciente necesita una explicación honesta. No se trata de decir que todo mundo debe operarse con láser. Se trata de elegir la técnica según el caso. Si un centro ofrece abordajes mínimamente invasivos avanzados y tiene experiencia real, muchas veces puede proponer alternativas más precisas y con recuperación más favorable que la RTUP monopolar clásica.

Qué preguntas conviene hacer antes de decidir

Una buena decisión quirúrgica empieza antes del quirófano. Si a usted le han propuesto una RTUP monopolar, vale la pena preguntar cuál es el tamaño de su próstata, qué hallazgos muestran el ultrasonido o la cistoscopia, si hay retención urinaria, cuánto residuo queda en la vejiga y si existe una opción con menor sangrado o mejor resultado funcional en su caso.

También conviene preguntar cuántos procedimientos de este tipo realiza el equipo tratante, qué tiempo suele mantenerse la sonda, cuánto dura la recuperación y qué cambios puede esperar en la eyaculación. Un paciente bien informado llega más tranquilo y se recupera mejor porque sabe qué es normal y qué no.

Si además hay antecedentes de sangrado, uso de anticoagulantes, enfermedad cardiovascular o una próstata de gran tamaño, la conversación debe ser todavía más cuidadosa. En esos escenarios, elegir tecnología y experiencia no es un detalle menor.

Cuándo buscar una segunda valoración

Buscar una segunda opinión tiene sentido cuando la información recibida ha sido ambigua, cuando solo le ofrecen una técnica sin explicarle alternativas o cuando usted quiere una opción con menos sangrado, menos días de sonda o mejor adaptación a una próstata grande.

También es razonable pedir una valoración adicional si sus síntomas son severos, si ya tuvo retención urinaria, si presenta sangre en la orina o si lleva tiempo con medicamentos sin mejoría suficiente. La meta no es operar por operar, sino resolver la obstrucción con la técnica más adecuada para su perfil.

En centros con enfoque en urología mínimamente invasiva, como UM Grupo Médico, esta conversación suele orientarse a resultados medibles, recuperación rápida y procesos preoperatorios claros, algo que el paciente agradece especialmente cuando llega con ansiedad o con mala experiencia previa.

La decisión correcta no depende solo del nombre de la cirugía

La RTUP monopolar sigue siendo parte de la historia y de la práctica urológica, pero hoy la pregunta importante no es solo qué cirugía existe, sino cuál le conviene a usted. El mejor tratamiento depende del tamaño de la próstata, sus síntomas, su estado de salud, el riesgo de sangrado y la experiencia real del equipo que lo va a operar.

Si tiene chorro débil, se levanta varias veces por la noche, siente que no vacía bien o ya presentó retención urinaria, no lo deje avanzar. Una valoración urológica completa puede aclarar si la RTUP monopolar sigue siendo una opción razonable para usted o si hay alternativas más modernas y menos invasivas que ofrezcan mejores condiciones de seguridad y recuperación. Si necesita orientación clara y tiempo para resolver dudas, vale la pena agendar una cita con un urólogo con experiencia en cirugía prostática endoscópica y láser.

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