Cómo prepararse para cirugía HoLEP
- Abraham López Venegas
- 11 may
- 6 min de lectura
Si su urólogo le ha indicado una cirugía HoLEP, lo más normal es que la primera duda no sea técnica, sino práctica: qué tengo que hacer antes, qué estudios necesito y qué cambia en los días previos. Entender cómo prepararse para cirugía HoLEP ayuda a llegar al procedimiento con menos ansiedad, menos imprevistos y mejores condiciones para una recuperación rápida.
La HoLEP, o enucleación prostática con láser de holmio, es una cirugía mínimamente invasiva diseñada para tratar la hiperplasia prostática benigna cuando los síntomas urinarios ya afectan de verdad la calidad de vida. Suele recomendarse en hombres con chorro débil, sensación de vaciado incompleto, levantarse varias veces por la noche, urgencia para orinar, goteo o episodios de retención urinaria. También puede ser una opción muy útil cuando la próstata es grande y los medicamentos ya no están dando el resultado esperado.

Cómo prepararse para cirugía HoLEP sin dejar cabos sueltos
La preparación no empieza la noche anterior. Empieza desde la valoración preoperatoria. En esa consulta se confirma si HoLEP es la técnica adecuada para su caso, se revisa el tamaño prostático, sus síntomas, el grado de obstrucción y sus antecedentes médicos. No todos los pacientes llegan igual al quirófano, y por eso la preparación debe ajustarse a cada perfil.
En términos generales, el equipo revisará enfermedades como hipertensión, diabetes, problemas cardiacos o apnea del sueño, además del uso de anticoagulantes, antiagregantes, suplementos o remedios “naturales” que puedan aumentar el riesgo de sangrado. Este punto es especialmente importante. Muchos pacientes solo piensan en los medicamentos recetados, pero productos como vitamina E, omega 3, ginkgo o ciertos antiinflamatorios también pueden influir.
Otro aspecto clave es la presencia de infección urinaria. Si hay ardor, fiebre, mal olor de la orina o análisis alterados, lo habitual es tratar primero la infección antes de operar. Entrar a una cirugía endoscópica con infección activa no suele ser una buena idea, porque aumenta complicaciones y puede retrasar la recuperación.
Estudios previos antes de una cirugía HoLEP
Los estudios exactos dependen de su edad, antecedentes y hallazgos en consulta, pero hay un grupo de pruebas que se solicitan con frecuencia. Entre ellas suelen estar la analítica de sangre, examen general de orina, urocultivo cuando se sospecha infección, electrocardiograma y, en algunos casos, valoración por medicina interna o cardiología.
También es común contar con estudios urológicos previos como ecografía, medición del residuo posmiccional, uroflujometría o valoración del antígeno prostático cuando corresponde. Esto no solo confirma el diagnóstico. También ayuda a planificar la cirugía con más precisión y a anticipar el posoperatorio.
Aquí conviene aclarar algo que tranquiliza a muchos pacientes: prepararse bien no significa que el caso sea más grave. Significa que se están reduciendo riesgos. En cirugía mínimamente invasiva, los buenos resultados no dependen solo del láser o de la técnica. También dependen de una protocolización preoperatoria clara y fácil de cumplir.
Medicación: qué se suspende y qué no
Este es uno de los temas más delicados, porque no hay una regla universal. Algunos fármacos deben suspenderse unos días antes y otros deben continuarse incluso el día de la cirugía. La decisión depende de por qué los toma y del equilibrio entre riesgo de sangrado y riesgo cardiovascular.
Si usa aspirina, clopidogrel, warfarina, apixabán, rivaroxabán u otros anticoagulantes o antiagregantes, no los suspenda por su cuenta. El ajuste debe hacerse siguiendo una indicación expresa del cirujano y, cuando hace falta, del cardiólogo o internista. Lo mismo aplica si toma medicación para la diabetes, sobre todo insulina o fármacos que se modifican por el ayuno preoperatorio.
Los medicamentos para la tensión arterial muchas veces se mantienen, aunque no siempre todos. Por eso, más que buscar una lista genérica, lo correcto es salir de consulta con instrucciones escritas y personalizadas.
Alimentación y ayuno
En la mayoría de los casos le indicarán ayuno durante varias horas antes del procedimiento. El tiempo exacto depende del tipo de anestesia y del protocolo del hospital. Saltarse esta indicación puede obligar a retrasar o incluso cancelar la cirugía.
Los días previos no suele ser necesario hacer una dieta complicada, salvo que su equipo le haya dicho lo contrario. Lo recomendable es mantenerse bien hidratado, evitar excesos de alcohol y llegar en las mejores condiciones posibles. Si tiene estreñimiento habitual, avíselo. Tras cualquier cirugía urológica, hacer esfuerzo intenso para evacuar no ayuda, y a veces conviene corregirlo desde antes.
Qué llevar y cómo organizarse el día del procedimiento
La parte logística influye más de lo que parece. Lo ideal es acudir con tiempo, llevar todos sus estudios, identificación, lista actualizada de medicamentos y acudir acompañado si así se lo han indicado. Aunque la HoLEP suele permitir una recuperación más rápida que otras cirugías prostáticas, sigue siendo un procedimiento quirúrgico y no conviene improvisar el traslado a casa ni la primera noche.
También es útil preparar su domicilio con sentido práctico. Tener agua, comidas ligeras, ropa cómoda y un espacio para descansar evita esfuerzos innecesarios al volver. No hace falta convertir la casa en una unidad médica, pero sí facilitar los primeros días.
Qué pasa justo antes de entrar a quirófano
Antes de la cirugía le canalizarán una vía, revisarán constantes y el equipo de anestesia confirmará antecedentes, alergias, ayuno y medicación reciente. En ese momento también puede resolver dudas de última hora. Una buena señal de un proceso bien llevado es que el paciente entiende lo que va a ocurrir, qué se espera después y qué síntomas son normales.
En HoLEP, lo habitual es que la cirugía se realice por vía endoscópica, sin incisiones externas. Tras el procedimiento, suele colocarse una sonda urinaria temporal para permitir drenaje y lavado vesical si es necesario. Saber esto antes evita alarmas innecesarias al despertar.
Cómo prepararse para cirugía HoLEP pensando también en la recuperación
Prepararse no es solo llegar bien a quirófano. También es anticipar el posoperatorio. Muchos pacientes mejoran el flujo urinario de forma clara tras la intervención, pero durante los primeros días puede haber escozor al orinar, urgencia, pequeñas trazas de sangre o cambios en la frecuencia urinaria. No siempre significan complicación. A menudo forman parte de la recuperación normal.
Lo que sí conviene es conocer las señales de alarma. Fiebre, incapacidad para orinar cuando ya no lleva sonda, sangrado abundante con coágulos persistentes o dolor intenso que no cede deben motivar una revisión médica. Tener estas indicaciones por adelantado reduce mucho la incertidumbre.
También es importante entender los tiempos reales. Aunque la HoLEP ofrece recuperación rápida y menos invasión, cada organismo responde a su ritmo. Hay pacientes que retoman actividades ligeras muy pronto, y otros necesitan unos días más. Forzar la vuelta al trabajo, al ejercicio o a trayectos largos antes de tiempo puede retrasar la evolución.
Actividad sexual, esfuerzo y expectativas realistas
Una duda frecuente es cuándo se puede retomar la actividad sexual. La respuesta depende de la evolución y de la indicación del urólogo, pero normalmente se recomienda esperar un periodo determinado para favorecer una cicatrización adecuada. Además, conviene que el paciente sepa que, tras cirugías prostáticas desobstructivas como HoLEP, puede aparecer eyaculación retrógrada. No es peligrosa, pero sí debe explicarse con claridad antes del procedimiento.
Con el ejercicio pasa algo parecido. Caminar suele ser recomendable pronto, pero levantar peso, hacer abdominales o actividades de impacto no suele ser buena idea en la fase inicial. La recuperación rápida no significa ausencia total de cuidados.
Errores frecuentes antes de una HoLEP
Hay fallos muy comunes que complican el proceso sin necesidad. Uno es minimizar síntomas urinarios o infecciosos en los días previos por miedo a que se posponga la cirugía. Otro es suspender o mantener medicamentos importantes sin validación médica. Y un tercero, muy habitual, es asumir que al ser una técnica láser todo será automático y no hace falta seguir indicaciones.
La realidad es la contraria. La tecnología aporta precisión y seguridad, pero el resultado también depende de un paciente bien evaluado, bien informado y bien acompañado. En ese sentido, los protocolos simples y el seguimiento cercano marcan una diferencia real.
En UM Grupo Médico este enfoque tiene un valor especial porque permite orientar al paciente de forma clara desde la fase preoperatoria hasta la recuperación, resolviendo dudas concretas y facilitando cada paso sin complicar el proceso.
La preparación correcta también da tranquilidad
Una cirugía HoLEP bien indicada suele ofrecer un alivio muy significativo de la obstrucción prostática, con la ventaja de ser mínimamente invasiva y sin incisiones. Pero llegar bien preparado cambia mucho la experiencia. Reduce cancelaciones, evita riesgos prevenibles y le permite vivir el procedimiento con más confianza.
Si le han propuesto esta cirugía y quiere saber exactamente qué estudios necesita, qué debe suspender, cuándo ayunar y qué esperar después, lo más útil es resolverlo en una valoración individual. Tener instrucciones claras, sencillas y adaptadas a su caso le dará algo muy valioso antes de operarse: tranquilidad con fundamento.






