Cómo es una cirugía HoLEP paso a paso
- Abraham López Venegas
- 16 mar
- 6 min de lectura
Actualizado: 23 mar
Si orinas con dificultad, te levantas varias veces por la noche o sientes que la vejiga nunca queda vacía, no solo estás lidiando con una molestia. En muchos hombres, esos síntomas avanzan poco a poco hasta afectar el sueño, el trabajo, los viajes y la tranquilidad diaria. Cuando el medicamento ya no da buen resultado, entender el proceso de una cirugía HoLEP ayuda a tomar una decisión con más calma y menos miedo.
HoLEP significa enucleación prostática con láser de holmio. Es una cirugía endoscópica, sin incisiones externas, diseñada para retirar el tejido prostático que está obstruyendo el paso de la orina en la hiperpla

sia prostática benigna. No “raspa” la próstata como otras técnicas más antiguas. Lo que hace es separar y extraer el adenoma que está creciendo hacia adentro y causando el bloqueo.
Cuándo se considera una HoLEP
La HoLEP suele valorarse cuando hay síntomas urinarios moderados o severos por próstata agrandada. Los más comunes son chorro débil, urgencia, goteo, esfuerzo para empezar a orinar, sensación de vaciado incompleto y levantarse varias veces por la noche. Si quieres entender mejor esta combinación de síntomas, puede ayudarte leer sobre próstata agrandada y chorro débil y sobre por qué te levantas a orinar de noche.
También puede recomendarse cuando ya existen complicaciones. Por ejemplo, retención urinaria, infecciones repetidas, sangrado urinario relacionado con crecimiento prostático, piedras en vejiga o daño progresivo en la vejiga por obstrucción crónica. En algunos pacientes, la hematuria es el dato que acelera la evaluación; en ese contexto conviene revisar también sangre en la orina en hombres: qué puede ser.
No todos los pacientes con próstata crecida necesitan cirugía, y no todos los candidatos a cirugía requieren exactamente HoLEP. La decisión depende del tamaño prostático, de la intensidad de los síntomas, del estado general de salud, del uso de anticoagulantes, de estudios previos y de lo que el paciente espera en recuperación y resultados.
Proceso de una cirugía HoLEP antes de entrar a quirófano
La parte más importante empieza antes de la operación. Una buena indicación quirúrgica evita cirugías innecesarias y también reduce complicaciones. En consulta, el urólogo revisa síntomas, medicamentos, enfermedades previas y antecedentes de retención, sangrado o infecciones. Después se solicitan estudios que suelen incluir examen general de orina, urocultivo en casos seleccionados, análisis de sangre, antígeno prostático según el caso, ultrasonido y, con frecuencia, flujometría o medición del residuo posmiccional.
En algunos pacientes también se requiere una valoración cardiológica o de medicina interna, sobre todo si tienen enfermedades crónicas o toman anticoagulantes. Este punto es clave. Suspender o mantener ciertos medicamentos no debe improvisarse; se define con un protocolo preciso para disminuir riesgo de sangrado o eventos cardiovasculares.
Además de confirmar que la obstrucción realmente viene de la próstata, el equipo explica qué puede mejorar y qué no. HoLEP suele mejorar de forma muy marcada la fuerza del chorro, la sensación de vaciado y la frecuencia urinaria obstructiva. Sin embargo, si la vejiga lleva años trabajando bajo presión, algunos síntomas irritativos pueden tardar más en normalizarse. Esa diferencia entre “desobstruir bien” y “sentirse perfecto al día siguiente” merece una explicación honesta.
Qué pasa durante la cirugía
El día de la operación, el paciente ingresa con ayuno y con estudios ya revisados. La anestesia puede ser regional o general, según cada caso y la valoración anestésica. La cirugía se realiza a través de la uretra, es decir, por el conducto urinario, sin cortes en el abdomen.
El cirujano introduce un endoscopio para visualizar la uretra y la próstata por dentro. Después utiliza el láser de holmio para separar el tejido prostático que está obstruyendo del plano natural entre el adenoma y la cápsula prostática. Esa separación precisa es una de las razones por las que HoLEP ha ganado tanto terreno, especialmente en próstatas grandes o muy grandes.
Una vez liberado ese tejido, se empuja hacia la vejiga. Allí se fragmenta con un equipo especial llamado morcelador y se extrae. Al final se revisa la hemostasia, se deja una sonda urinaria y se inicia irrigación vesical si hace falta. Todo el tejido retirado puede enviarse a estudio patológico.
Aunque cada cirugía es distinta, el objetivo es el mismo: quitar el tejido que bloquea, no solo abrir un pequeño canal temporal. Por eso, en manos con experiencia, HoLEP ofrece resultados consistentes incluso en glándulas que antes se resolvían con cirugía abierta.
Cuánto dura y qué se siente al despertar
La duración varía según el tamaño de la próstata, la anatomía del paciente y si existen condiciones asociadas como vejiga trabeculada, lóbulo medio muy prominente o uso previo de sonda. En términos generales, puede tardar entre una y tres horas.
Al despertar, lo más habitual es notar la sonda urinaria y una leve molestia en la uretra o sensación de ganas de orinar. También puede verse orina rosada o con algo de sangre. Eso no significa necesariamente una complicación. Durante las primeras horas se vigila el color de la orina, el dolor, la presión arterial y la tolerancia general.
En muchos casos, la estancia hospitalaria es corta. Algunos pacientes pasan una noche en observación y otros pueden requerir un poco más de tiempo, sobre todo si hubo una próstata muy grande, si toman anticoagulantes o si su recuperación anestésica es más lenta.
Recuperación después de una HoLEP
La recuperación suele ser más rápida que con cirugías prostáticas abiertas, pero eso no significa ausencia total de molestias. Lo normal es que, al retirar la sonda, el chorro ya se note más libre. Aun así, durante algunos días o semanas puede haber ardor leve al orinar, aumento transitorio de frecuencia, urgencia o pequeños episodios de sangre en la orina, especialmente si el paciente hace esfuerzo físico antes de tiempo.
La mayoría recibe indicaciones claras sobre hidratación, actividad física, manejo del estreñimiento y medicamentos de apoyo. Evitar cargar peso, bicicleta, ejercicio intenso y relaciones sexuales durante el periodo indicado ayuda a reducir sangrado y molestias. También se recomienda no pujar para evacuar y mantener un consumo adecuado de agua, sin excesos innecesarios.
Un punto que tranquiliza a muchos pacientes es que HoLEP no lleva heridas externas. Sin embargo, la zona operada está por dentro y necesita cicatrizar. Por eso sentirse “bien” no equivale a poder volver de inmediato a toda actividad. Seguir las instrucciones posoperatorias hace una diferencia real.
Resultados esperados y cambios que deben conocerse
La mejoría del flujo urinario suele ser clara. También disminuyen la sensación de vaciado incompleto, la retención y la dependencia de sonda en quienes ya la necesitaban. En próstatas grandes, uno de los grandes beneficios es que puede resolver la obstrucción de forma muy efectiva sin incisiones y con baja tasa de retratamiento a largo plazo.
Ahora bien, hay efectos esperables que deben hablarse sin rodeos. El más frecuente es la eyaculación retrógrada, es decir, que el semen ya no sale hacia afuera durante el orgasmo y se dirige a la vejiga. Esto no suele afectar la sensación orgásmica, pero sí cambia la fertilidad. En cambio, HoLEP no está diseñada para tratar problemas de erección, ni necesariamente los causa. En la mayoría de los pacientes, la función eréctil se conserva, aunque esto siempre depende de la situación previa, edad, enfermedades vasculares y medicamentos.
También existe un riesgo bajo, pero real, de sangrado, infección urinaria, estrechez uretral, contractura del cuello vesical o incontinencia transitoria. La palabra clave aquí es transitoria. Algunos hombres presentan escapes leves al inicio, especialmente al hacer esfuerzo, pero suelen mejorar con el tiempo y con ejercicios indicados cuando corresponde.
Qué pacientes se benefician más
HoLEP destaca de manera especial en próstatas medianas y grandes, en pacientes que quieren una opción definitiva y en quienes buscan una recuperación más rápida frente a alternativas más invasivas. También es una técnica muy valiosa cuando el tamaño prostático ya hace menos convenientes otros métodos.
Eso no significa que sea la única opción para todos. A veces hay pacientes con síntomas leves, con vejiga poco dañada o con condiciones particulares en quienes conviene continuar tratamiento médico o valorar otra técnica. La mejor cirugía no es la más famosa, sino la correcta para ese caso específico.
Dudas frecuentes sobre el proceso de una cirugía HoLEP
Una duda habitual es si duele. Durante la cirugía no, porque se realiza con anestesia. Después, lo normal es una molestia controlable, no un dolor intenso persistente. Otra pregunta común es cuándo se puede volver a trabajar. Depende mucho del tipo de trabajo. Si es de oficina, a veces el retorno ocurre en pocos días; si exige esfuerzo físico, suele requerir más tiempo.
También preguntan si la próstata puede volver a crecer. El tejido obstructivo se retira de forma amplia, por lo que la probabilidad de requerir una nueva cirugía en el futuro es baja en comparación con técnicas menos completas. Y una preocupación muy frecuente es si el tejido se analiza. Sí, habitualmente se envía a patología, lo cual añade información útil.
Elegir bien importa tanto como la técnica
La HoLEP es una excelente cirugía cuando está bien indicada y se realiza con experiencia. No se trata solo del láser. Importan la selección del paciente, la evaluación preoperatoria, la técnica quirúrgica, el protocolo de recuperación y el seguimiento posterior. Ahí es donde un proceso claro y fácil de cumplir reduce ansiedad y mejora resultados.
Si presentas síntomas de próstata agrandada y quieres saber si eres candidato, en UM Grupo Médico podemos orientarte paso a paso, resolver tus dudas con claridad y valorar la mejor opción para tu caso. A veces, la parte más difícil no es la cirugía, sino seguir posponiendo una solución que puede devolverte tranquilidad al orinar.
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Pórtense mal y cuídense bien! Saludos
Dr. Abraham López Venegas
Cirujano Urólogo
CEO UMGM






